4 Posturas para ayudarnos con el cambio de temporada*

El Otoño es una fase de transición pra muchas personas: vuelta al colegio y al trabajo, cambios de clima y de alimentación (ya no tenemos ganas de gazpachos y helados cuanto de infusiones y cremitas calientes). Y a veces sacar esos jerseys gorditos del armario abre las puertas a una cascada de emociones y sensaciones.
Por eso pensamos compartir unas asanas recomendadas para que nuestro cuerpo se acostumbre más rapidamente a esta fase de transición.

 

1. Poastura de la Guirnalda  (Malasana
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Los pies están paralelos uno al otro, abiertos un poco más que la anchura de tu cadera. Haz una sentadilla con los pies bien firmes en el piso y baja tanto como puedas. Asegúrate de que la base de tu columna esté apuntando hacia el piso y tu columna esté muy recta. Con los brazos ayudando a abrir un poco los muslos, junta las manos en mudra de oración, o levanta los brazos hacía al cielo con las palmas abiertas al cielo, activándolas hasta las puntas de los dedos. Crece desde la tierra. Si tus talones no tocan el suelo apoyalos a una mantita enrollada.
Respira profundamente y siente cómo tus piernas se vuelven unas raíces que están sembradas como un árbol y cómo tu espalda se fortalece. Intenta bajar un poco más y sostenerte con confianza. Esta postura es bastante exigente y nos ayuda a fortalecer las piernas, a darnos solidez y confianza interior.
Además es un excelente ejercicio para abrir caderas y tonifica el abdomen, por lo tanto muy recomendable para todas las embarazadas. Facilita la digestión y fortalece el primer chakra, asociado con nuestra sensación de estabilidad y seguridad.
2. Postura del triángulo estendido (Utthita Trikonasana) 
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De pie, desde la postura de la montaña, gira tu cuerpo 90 grados y separa las piernas alrededor de un metro de distancia. Fíjate que tus pies estén paralelos uno al otro y que estén apoyados firmemente. Equilibra tu peso en ambos pies igualmente y siente la estabilidad.
Lleva los brazos paralelos al piso, levanta el brazo izquierdo paralelo a tu cabeza y manteniendo la cadera recta y mirando hacia el frente, gira la parte superior del cuerpo hasta que sientas cómo tu lado izquierdo se estira. Desliza la mano derecha y déjala que se apoye en el suelo, la pantorrila o muslo (no la rodilla): a donde tu cuerpo pueda llegar sin forzarlo. Si tienes suficiente estabilidad, gira la cabeza hacia el techo. Respira unos segundos y cambia de lado.
Esta postura es excepcional para el dolor de espalda, las molestias en el cuello y la sciatica. Calma la ansiedad -unos de lo más comunes efectos colaterales de las épocas de cambio.-
 
3. Postura de la “Cosa salvaje” (Camatkarasana
 
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Desde el perro bocaabajo (Adho Mukha Svanasana) lleva el peso a una de tus manos rodando hacia el borde externo del pie de ese lado como en la plancha lateral. Inhala, levanta la cadera con firmeza de la mano de apoyo mientras rotas los dedos de forma acorde. Exhala, atrasa el otro pie llevando los dedos al suelo con la rodilla doblada. Inhala y levanta aún mas las caderas del suelo. Profundiza en la extensión pero mantén el pie que originó el movimiento firme en el suelo, extendido. Echa atrás la cabeza armonizando pecho con espalda y extiende el brazo que quedó libre.

Si no logras mantener la postura completa puede probar estas variaciones:

  •  Ambas rodillas pueden estar flexionadas con los dedos de los pies mirándo hacia la pared de atrás.
  • La mano que se estira al infinito puede también colocarse en el pecho para enfocar la energía en el corazón y así crear consciencia en el elevarlo empujando con los talones al suelo, elevar la cadera y así el pecho.
Este postura abre tu corazón y suelta las preocupaciones. Es una asana avanzada, pero aún así es bastante accesible para la mayoría de las personas, nos reta a enraízar profundamente nuestra base (talones y pies) en la tierra mientras que nuestra espalda se estira para que el corazón se eleve libre alcanzándo el cielo. Fortalece los hombros, la espalda y los glúteos. Alivia los síntomas del cansancio y de la depresión causada por la falta de luz y el acortarse de los días.

Es una excelente postura para iniciar el día.

4. Postura del águila (Garudasana) 
Partiendo de la Postura de la Montaña, levanta los dos brazos inhalando. Cruza el brazo derecho sobre el brazo izquierdo, enroscando los codos y las manos. Al principio puede resultar difícil cruzar las manos, si tus manos están muy separadas puede ayudarse con un pañuelo. Estira los brazos cruzados hacia delante alejándolos de la cara, de manera que se estiren bien las escápulas, y levanta los codos hasta colocarlos a la altura de los hombros. Exhalando dobla las dos rodillas y lleva el peso hacia el pie derecho. Enrosca la pierna izquierda sobre la derecha. Si al principio no puedes enroscar la pierna por detrás de la otra, crúzala un poco y apoya los dedos del pie en el suelo. Extiende el coxis hacia el suelo y levante bien el abdomen y los costados hacia arriba. Mira fijamente a un punto en el suelo o en la pared de enfrente para mantener el equilibrio. Toma 5 o 6 respiraciones profundas, deshaz y repite invirtiendo los cruces.
Animate a probar y sentir los efectos! Fluimos con los ciclos de la naturaleza! Sat Nam!
* Articulo libremente inspirado en “4 Poses to Help You Transition Through Fall” de Lauren Rudick 
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