4º chakra, la revolución del amor

ANAHATA

El cuarto chakra se describe como un chakra transicional, porque hace la transición entre el triangulo inferior de chakras y el triangulo superior. El símbolo del cuarto chakra es la estrella de David, de seis puntas, que está formada por dos triángulos superpuestos.  El cuarto chakra es el punto de conexión entre las cualidades de los chakras inferiores, orientadas hacía la supervivencia y centradas en el yo, y las cualidades espirituales de los chakras superiores, dirigidos hacía los demás. Su nombre sánscrito, “Anahata” quiere decir “intacto, no golpeado o rozado”

Por sus elevadas cualidades etéreas, el cuarto chakra se asocia al elemento aire. Anahata también tiene una asociación literal con el elemento aire ya que en él se encuentran los pulmones.

Lo tres chakras inferiores se relacionan sobre todo con los impulsos humanos, el cuarto tiene un nivel funcional más elevado y esotérico. Este centro energético, situado entre los omóplatos y los pezones, es el centro del amor incondicional. Con el primer chakra aprendemos a amar nuestra persona, con el segundo amamos a los nuestros y con el tercero a nuestro grupo de referencia. Pero se trata de amores limitados, el del cuarto chakra no tiene dirección ni lógica.

Sabemos que existe porque lo podemos sentir, y es un estallido silencioso, que te conecta con el universo, con el otro, con lo que tu quieras indicar como algo superior. Abrir el cuarto chakra genera una experiencia de unidad y compasión.

Anahata  gobierna los sentimientos sutiles, el tacto. Se relaciona con los colores verde y rosa.

Sus funciones están relacionadas con los limites: en este sentido está relacionado con nuestro sistema inmunológico, la glándula timo. Cuando está equilibrado, Anahata reconoce lo que es ajeno al cuerpo y necesita ser examinado, y lo que es parte de el y debe entonces permanecer. Asimismo, un cuarto chakra en buen funcionamiento nos permite establecer relaciones sanas.

Este chakra se trabaja con el uso de la la prana: cualquier bloqueo en el diafragma o en el sistema respiratorio afecta el centro del corazón. Por esto, el uso de la respiración y del pranayma es muy adecuado para activar este centro.

Desde los 21 hasta los 28 años, la persona vibra en Anahata chakra, se torna consciente de su propio papel, del de sus acciones y de su propósito vital.

Meditar poniendo atención al centro del pecho ayuda a equilibrar este chakra, su verbo clave es “yo amo”, así que dejate acariciar por la briza sutil de anahata suelta tus miedos y permite al aire entrar, el corazó se hará más grande, más luminoso.

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.

Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios – el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.

Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

Corintios 1.13


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