La retención de la respiración: enfoque interior.

Uno de los pilares de todas las disciplinas de Yoga es el Pranayama, la ciencia  de la respiración. Prana en sánscrito significa aliento, respiración, vida, vitalidad, viento, energía, fuerza. Ayama significa longitud, expansión,  extensión.

Pranayama se refiere entonces a la extensión de la respiración y su control, en  todos sus aspectos: Inhalación, Exhalación y Retención.

¿Qué es eso de la Retención? La antigua sabiduría yoguica lo llama Kumbhaka, que viene de la palabra sánscrita Khumba = vasija, que en este caso hace referencia a nuestra caja torácica, con dos aperturas: la garganta y la base de la pelvis.

Las retenciones se producen de manera espontánea e imperceptible mientras respiramos de manera inconsciente, en dos casos: cuando algo nos emociona profundamente – por eso decimos que nos hemos quedado sin aliento! – o cuando una situación nos provoca mucho miedo.

En la ciencia del yoga podemos actuar sobre nuestra respiración de manera consciente, trabajando sobre las retenciones de aire a pulmones plenos (después de la inhalación) o vacíos (después de exhalar completamente).

A nivel físico Kumbhaka permite un mayor intercambio entre el oxigeno y nuestras células, favoreciendo así una desintoxicación más profunda.

A nivel sutil ocurren muchas cosas. El “Still pont”, ese momento de vació, hace que nuestros sentidos se replieguen hacía el interior, potenciando el momento de paz y elevación que experimentamos después de una asana o una meditación. Además, las retenciones en vacío nos enfrentan con nuestros temores más primordiales: al no respirar sin oxigeno en los pulmones nuestros neurotransmisores mandan al cerebro mensajes de alarma, de que algo está fallando. Sin embargo, con la práctica esta sensación disminuye, ya que el cuerpo ha aprendido que puede volver a inhalar y recuperar el ciclo respiratorio normalmente. Es así como acontece algo hermoso: respirando controlamos los miedos inconscientes.

La respiración es el único movimiento que podemos hacer sea de manera voluntaria que involuntaria (si nos olvidamos de respirar…seguimos respirando!), aprender a manejar este arte nos puede regalar la capacidad de observar las fluctuaciones de nuestra mente sin identificarnos con ella, potenciar nuestra mirada interior, la conciencia y presencia de nuestro ser verdadero a la hora volver a enfocar nuestros sentidos hacía el mundo exterior.

Y todo esto ya está dentro de ti! Inhala… retén… observa y disfruta!

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